ARCA modifica la factura electrónica

Resumen

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero activó una actualización relevante del régimen de facturación electrónica. Los cambios incorporan la Liquidación Electrónica Mensual, establecen nuevos plazos de emisión y refuerzan el control sobre operaciones de alto valor. El cronograma de implementación ya comenzó y se extenderá hasta marzo de 2027, con impacto en empresas y entidades de distintos sectores.

Impacto para las PyMEs

La modificación alcanza a un universo amplio de contribuyentes y puede exigir ajustes en los procesos administrativos, contables y tecnológicos vinculados con la emisión de comprobantes. Entre los sujetos mencionados se encuentran las sociedades, entidades financieras y aseguradoras, además de las operaciones de compra que superen los $10 millones.

Para las pequeñas y medianas empresas, el principal desafío estará en identificar si las nuevas obligaciones alcanzan a su actividad, a sus clientes o a sus proveedores. La actualización no se limita a un cambio formal en los comprobantes: también incorpora una nueva instancia de información mensual y modifica los tiempos disponibles para emitir la documentación respaldatoria.

El endurecimiento de los controles sobre operaciones de alto valor puede aumentar la necesidad de contar con información consistente entre facturas, registros internos y medios de pago. Cualquier diferencia en los datos podría generar requerimientos adicionales o demoras en la validación de las operaciones, especialmente cuando intervienen importes elevados.

La extensión del cronograma hasta marzo de 2027 indica que la implementación será progresiva. Por ese motivo, las empresas deberán seguir las distintas etapas previstas por ARCA y evitar interpretar el cambio como una obligación única con aplicación inmediata para todos los contribuyentes.

Qué hacer ahora

Las PyMEs pueden comenzar con una revisión interna de sus circuitos de facturación y de la información que utilizan para documentar ventas y compras. El objetivo es detectar con anticipación qué procesos podrían verse alcanzados por los nuevos plazos o por la Liquidación Electrónica Mensual.

  • Relevar la actividad: identificar si la empresa pertenece a alguno de los sectores expresamente alcanzados por la actualización.

  • Revisar los sistemas: verificar que el software de gestión y facturación pueda adaptarse a los nuevos requerimientos y plazos.

  • Controlar operaciones de alto valor: establecer una revisión específica para compras y transacciones desde $10 millones.

  • Coordinar con el asesor contable: analizar el cronograma de implementación y determinar qué obligaciones corresponden en cada etapa.

  • Ordenar la documentación: asegurar que los comprobantes y registros internos mantengan información coherente y trazable.

También resulta conveniente separar los cambios ya vigentes de aquellos que se incorporarán durante las próximas etapas. Esa distinción permite priorizar inversiones y evitar modificaciones apresuradas en los sistemas administrativos sin conocer todavía el alcance concreto de cada fase.

Consejo RadarPyME

La actualización de ARCA debe ser tratada como un proyecto de adecuación operativa y no solamente como un cambio en la facturación. Las empresas que revisen ahora sus procesos tendrán mejores condiciones para responder a los nuevos controles y reducir errores cuando avance el cronograma.

La prioridad debería estar en construir un mapa simple de obligaciones: qué comprobantes emite la empresa, qué operaciones superan los valores de referencia, qué áreas intervienen y qué información debe enviarse o conservarse. Con ese diagnóstico, será más sencillo coordinar al equipo administrativo, al proveedor tecnológico y al asesor impositivo.

Como el proceso se extenderá hasta marzo de 2027, conviene realizar revisiones periódicas y no esperar a la fecha límite. El seguimiento de las comunicaciones oficiales de ARCA será clave para confirmar los plazos aplicables y traducir cada nueva exigencia en tareas concretas para la gestión diaria.


Fuente: El Economista

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