Economista propone gravar compras de dólares

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Las compras de dólares en bancos mostraron un repunte y, según la información difundida, septiembre finalizaría con una demanda mayor de divisas. En ese contexto, el economista Rodolfo Santángelo planteó la posibilidad de aplicar un impuesto sobre la adquisición de moneda extranjera. La propuesta reabre el debate sobre el costo de dolarizar ahorros y el impacto de eventuales cambios regulatorios.

Impacto para las PyMEs

El aumento de las compras de dólares constituye una señal relevante para las empresas que necesitan administrar liquidez, cubrir compromisos en moneda extranjera o preservar el valor de sus excedentes. Sin embargo, la información disponible no precisa todavía el alcance, la alícuota ni el mecanismo de aplicación del impuesto mencionado por Santángelo. Por ese motivo, no es posible anticipar un efecto concreto sobre los costos empresariales.

Para las pequeñas y medianas empresas, cualquier modificación que encarezca la compra formal de divisas podría alterar la planificación financiera. Las compañías que adquieren insumos importados, cancelan servicios en el exterior o deben afrontar pagos vinculados con operaciones internacionales podrían revisar sus presupuestos si surgiera una nueva carga tributaria.

También podría verse afectada la decisión de mantener saldos en pesos o convertirlos en dólares. La conveniencia de cada alternativa dependerá del flujo de fondos, de la moneda en la que estén expresados los ingresos y egresos, y de las obligaciones contractuales de cada negocio. No todas las PyMEs enfrentan la misma exposición cambiaria, por lo que una respuesta general podría resultar inadecuada.

La propuesta aparece, además, en un escenario de mayor interés por la compra de divisas en bancos. Esa conducta puede responder a necesidades diversas, desde el ahorro hasta la cobertura frente a la incertidumbre. El dato central para las empresas será conocer si el eventual impuesto alcanzaría a todas las operaciones o a determinados tipos de compradores y transacciones.

Qué hacer ahora

Mientras no exista una medida oficial con condiciones definidas, las PyMEs deberían evitar decisiones basadas exclusivamente en versiones o anuncios preliminares. La prioridad consiste en identificar la exposición real al tipo de cambio y separar las necesidades operativas de las decisiones de ahorro o cobertura.

Una revisión básica puede incluir:

Flujo de fondos: proyectar ingresos y pagos por moneda para los próximos meses.

Compromisos externos: registrar importaciones, servicios, préstamos u otras obligaciones nominadas en dólares.

Costos financieros: comparar las alternativas disponibles y contemplar posibles cambios en los costos de acceso a divisas.

Seguimiento normativo: consultar a contadores, asesores financieros o entidades bancarias ante cualquier modificación oficial.

También resulta conveniente documentar el criterio utilizado para comprar moneda extranjera. Una política interna clara permite evitar decisiones improvisadas y facilita evaluar si la empresa necesita cobertura, liquidez inmediata o simplemente conservar una reserva.

Consejo RadarPyME

La propuesta de gravar las compras de dólares debe interpretarse, por ahora, como un planteo del economista Rodolfo Santángelo y no como un impuesto vigente. Para los empresarios, el dato más importante es el repunte de la demanda de divisas señalado por los bancos y la posibilidad de que el tema ingrese en la agenda económica.

La recomendación es mantener una posición prudente: no adelantar compras sin una necesidad concreta, pero tampoco descuidar los compromisos que dependan del dólar. Cada empresa debería actualizar su presupuesto, medir su exposición cambiaria y definir escenarios alternativos. Si se anunciara una medida, será fundamental revisar rápidamente su alcance, fecha de entrada en vigencia y efectos sobre las operaciones habituales.

Hasta contar con información oficial, la gestión profesional de la liquidez y el seguimiento de las comunicaciones regulatorias ofrecen una respuesta más sólida que las decisiones tomadas por expectativa. En un contexto de mayor demanda de dólares, la planificación financiera puede ayudar a reducir el impacto de eventuales cambios sobre la actividad de las PyMEs.


Fuente: Iprofesional

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