Expertos cuestionan el costo de desinflación

Resumen

Especialistas reunidos en Ronda de Economistas (RDEco) advirtieron que reducir la inflación por debajo del 2% será una tarea difícil y plantearon dudas sobre el costo económico de ese proceso. También señalaron el impacto de la recesión y destacaron que una inflación más baja puede mejorar la previsibilidad para las empresas, aunque sus beneficios todavía no se reflejen plenamente en la economía familiar.

Impacto para las PyMEs

El debate resulta relevante para las pequeñas y medianas empresas porque la desinflación no implica, por sí sola, una recuperación inmediata de la actividad. De acuerdo con los especialistas citados, el proceso tiene límites y puede desarrollarse en un contexto de recesión. Para las PyMEs, esa combinación plantea un escenario complejo: una menor velocidad de aumento de los precios puede facilitar la planificación, pero una demanda debilitada puede restringir las ventas y dificultar la recomposición de los márgenes.

La advertencia sobre la dificultad de bajar del 2% también refleja que las mejoras más visibles en la estabilidad de precios pueden requerir tiempo. Mientras tanto, las empresas deben operar con cautela, especialmente cuando los costos, los ingresos y el nivel de actividad no evolucionan al mismo ritmo. La noticia no aporta un plazo concreto para alcanzar ese objetivo ni detalla medidas específicas, por lo que el desafío continúa siendo administrar la incertidumbre con la información disponible.

Los expertos también cuestionaron el costo de la desinflación. La expresión alude al impacto que puede tener el proceso sobre la actividad económica y el empleo, particularmente cuando la reducción de la inflación convive con una economía familiar que todavía no percibe una mejora suficiente. En ese contexto, las PyMEs pueden enfrentar consumidores más prudentes y decisiones de compra postergadas, aun cuando exista una mayor previsibilidad nominal.

Qué hacer ahora

Ante este escenario, las empresas deberían priorizar una gestión financiera prudente y revisar sus decisiones con horizontes cortos y flexibles. La menor inflación puede aportar un marco más previsible, pero no elimina la necesidad de controlar cuidadosamente la evolución de la demanda, los costos y la liquidez.

Para reducir la exposición a un contexto recesivo, conviene:

Revisar periódicamente los precios sin basarse únicamente en la inflación pasada, considerando también la respuesta de los clientes y la estructura de costos.

Preservar liquidez y evaluar cada compromiso financiero según su impacto sobre el flujo de fondos.

Separar facturación de rentabilidad, ya que vender más o sostener ingresos no garantiza que los márgenes resulten suficientes.

Escalonar decisiones de inversión, contratación o expansión hasta contar con señales más firmes sobre la recuperación de la actividad.

Consejo RadarPyME

La desinflación puede ser una mejora importante para la gestión empresarial, pero sus beneficios no son automáticos ni inmediatos. Para una PyME, la prioridad debe ser convertir la mayor previsibilidad en mejores decisiones, sin suponer que la baja de la inflación resolverá por sí sola los problemas de demanda o rentabilidad.

En un escenario donde los especialistas advierten que bajar del 2% será difícil y cuestionan el costo del proceso, resulta conveniente trabajar con presupuestos actualizables, monitorear el flujo de fondos y definir señales concretas para ajustar gastos, precios y compromisos. La clave será sostener flexibilidad operativa hasta que la estabilidad de precios tenga un impacto más claro sobre la actividad y el consumo.


Fuente: Perfil

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