Jóvenes argentinos enfrentan empleo e ingresos inestables

Resumen ejecutivo

Un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) expuso el deterioro de la inserción laboral de los jóvenes argentinos. La mayoría trabaja en condiciones informales, no logra acceder a un empleo o permanece fuera del mercado laboral. El estudio también señala fuertes diferencias según el nivel socioeconómico y advierte que uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja.

Impacto para las PyMEs

La situación descripta por la UCA representa un desafío relevante para las pequeñas y medianas empresas, que suelen tener un vínculo directo con el empleo local y con la incorporación de trabajadores jóvenes. La falta de empleo estable y la informalidad reducen las oportunidades de formación, dificultan la construcción de experiencia y limitan la posibilidad de que este segmento alcance ingresos previsibles.

Para las PyMEs, el problema no se limita a la disponibilidad de candidatos. También puede afectar la continuidad de los equipos, la organización de los turnos y la necesidad de capacitar de manera reiterada a personas que no encuentran condiciones sostenibles de inserción laboral. Cuando los jóvenes alternan entre trabajos informales, períodos sin empleo y la salida del mercado, se vuelve más difícil consolidar trayectorias profesionales.

El informe pone además el foco en la desigualdad por nivel socioeconómico. Esto implica que las posibilidades de acceder a un puesto, sostenerlo y progresar no se distribuyen de la misma manera entre todos los jóvenes. Para una empresa, reconocer esa diversidad puede ser importante al momento de diseñar búsquedas laborales, procesos de selección y esquemas de capacitación.

El dato de que uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja muestra la magnitud de la desconexión con el sistema educativo y el mercado laboral. Sin agregar causas que no fueron informadas en la noticia, el indicador permite observar que existe un grupo significativo con dificultades para incorporarse a alguna de esas dos vías de desarrollo.

Qué hacer ahora

Frente a este escenario, las PyMEs pueden revisar sus prácticas de incorporación y acompañamiento de trabajadores jóvenes, sin perder de vista sus restricciones operativas y financieras. El objetivo debe ser identificar mecanismos concretos que faciliten el acceso, reduzcan la rotación y permitan evaluar capacidades más allá de la experiencia previa.

Algunas líneas de trabajo posibles son:

  • Definir con claridad las tareas, horarios, requisitos y condiciones ofrecidas en cada búsqueda.

  • Priorizar procesos de selección que contemplen habilidades y potencial de aprendizaje, además de antecedentes laborales.

  • Organizar instancias iniciales de inducción y capacitación vinculadas con las necesidades reales del puesto.

  • Revisar periódicamente la continuidad de los jóvenes incorporados y detectar obstáculos que afecten su desempeño.

Estas medidas no resuelven por sí mismas el problema estructural señalado por la UCA, pero pueden contribuir a mejorar la relación entre las empresas y quienes buscan su primera oportunidad o intentan reingresar al mercado laboral.

Consejo RadarPyME

La información del informe invita a las empresas a observar el empleo joven como una cuestión de gestión y también de sostenibilidad. Una PyME que comunica con precisión sus oportunidades, ofrece una incorporación ordenada y acompaña el aprendizaje puede ampliar su acceso a nuevos talentos. Para hacerlo de manera responsable, debe distinguir entre capacitación, empleo formal y cualquier modalidad que pueda profundizar la precariedad.

El punto de partida es contar con procesos simples y transparentes: publicar condiciones concretas, explicar las responsabilidades del puesto y establecer criterios de seguimiento. También resulta conveniente registrar las dificultades de contratación y permanencia que aparecen en la práctica. Esa información puede ayudar a ajustar las búsquedas, mejorar la organización interna y evitar que la falta de experiencia se convierta automáticamente en una barrera de entrada.

El escenario presentado por la UCA requiere respuestas amplias y sostenidas. Mientras esas políticas se discuten, las PyMEs pueden contribuir desde su ámbito mediante oportunidades claras, prácticas laborales responsables y una mirada atenta a las desigualdades que atraviesan a los jóvenes argentinos.


Fuente: El Economista

Nota original:
Ver noticia original