Melconian advierte desafíos para Milei

Resumen

El economista y extitular del Banco Nación, Carlos Melconian, consideró que el Gobierno de Javier Milei ingresó en un “callejón complicado” y deberá definir prioridades económicas. Según su análisis, la administración nacional tendrá que optar entre profundizar la baja de la inflación, acumular reservas o impulsar la recuperación del consumo, objetivos que actualmente presentan tensiones entre sí.

Impacto para las PyMEs

La advertencia de Melconian pone el foco en una de las principales dificultades que enfrentan las empresas argentinas: operar en un escenario donde las decisiones de política económica pueden beneficiar un objetivo y, al mismo tiempo, complicar otro. Para las PyMEs, esta tensión se traduce en mayores desafíos al momento de proyectar ventas, costos, inversiones y necesidades de financiamiento.

Una política concentrada en reducir la inflación puede contribuir a mejorar la previsibilidad de los precios y facilitar la planificación empresarial. Sin embargo, si ese proceso se desarrolla junto con una contracción del consumo, las compañías orientadas al mercado interno pueden encontrar mayores dificultades para sostener sus niveles de facturación.

La acumulación de reservas, por su parte, aparece como otra prioridad señalada en el análisis. Para las empresas, la disponibilidad de divisas y las condiciones del mercado cambiario inciden especialmente sobre la compra de insumos, el cumplimiento de compromisos con proveedores del exterior y la definición de precios. Cualquier modificación en este frente puede impactar de manera diferente según el grado de dependencia importadora de cada actividad.

El tercer eje mencionado es la recuperación del consumo. Una mejora en la demanda interna podría favorecer a comercios, industrias y prestadores de servicios, pero también requiere condiciones que permitan a los hogares recuperar capacidad de compra. Para las PyMEs, el comportamiento del consumidor es un indicador central para decidir si conviene ampliar inventarios, contratar personal o incorporar nuevos productos.

El planteo del exresponsable del Banco Nación no implica una definición sobre cuál debería ser la prioridad oficial, sino una advertencia sobre la necesidad de tomar decisiones en un contexto de objetivos económicos contrapuestos. En ese marco, las empresas deberán evitar basar sus planes exclusivamente en una rápida mejora de la actividad.

Qué hacer ahora

Frente a un escenario de definiciones pendientes, las PyMEs pueden concentrarse en fortalecer su capacidad de respuesta y revisar sus supuestos de negocio. La prioridad debe ser contar con información actualizada y preservar el flujo de fondos, especialmente cuando las ventas o los costos pueden cambiar con rapidez.

  • Actualizar escenarios: elaborar proyecciones con distintos niveles de inflación, consumo y costos de reposición.

  • Cuidar la liquidez: ordenar vencimientos, revisar plazos de cobro y pago y evitar comprometer recursos sin una justificación operativa clara.

  • Revisar inventarios: ajustar las compras al ritmo real de ventas y controlar el capital inmovilizado.

  • Analizar la exposición cambiaria: identificar qué insumos, servicios o contratos dependen directa o indirectamente de la evolución del mercado cambiario.

  • Priorizar inversiones: avanzar primero con iniciativas que mejoren productividad, reduzcan costos o protejan la continuidad del negocio.

Consejo RadarPyME

La principal enseñanza para los empresarios es no esperar una señal única que resuelva la incertidumbre. La advertencia de Melconian describe un escenario en el que el Gobierno deberá elegir prioridades, mientras que cada empresa deberá definir las propias. Para una PyME, eso significa separar los objetivos indispensables de los postergables, monitorear semanalmente ventas y márgenes y mantener alternativas ante cambios en la demanda o en los costos.

En lugar de proyectar una recuperación automática del consumo o una estabilización inmediata de las variables económicas, conviene trabajar con hipótesis prudentes y revisables. Una gestión basada en datos, con control del efectivo y decisiones graduales, puede reducir la exposición durante el período en que se definan las prioridades de la política económica.


Fuente: Iprofesional

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