Rapetti advierte agotamiento del programa desinflacionario

Resumen ejecutivo

El director ejecutivo de Equilibra, Martín Rapetti, advirtió que el programa desinflacionario habría alcanzado un límite y que el nivel de actividad atraviesa una etapa de fuerte debilidad. También cuestionó la orientación de la política cambiaria, señaló cambios relevantes en el mercado laboral y planteó la necesidad de una estrategia productiva que contemple especialmente a la industria.

Impacto para las PyMEs

La evaluación de Rapetti coloca el nivel de actividad en el centro de la discusión económica. Para las pequeñas y medianas empresas, una economía que permanece deprimida puede traducirse en menor demanda, mayor dificultad para sostener ventas y una utilización más cautelosa de los recursos disponibles. En ese contexto, las decisiones de inversión, contratación y reposición de stock tienden a quedar condicionadas por la falta de previsibilidad.

El planteo también incorpora una advertencia sobre el mercado de trabajo. Los cambios en su funcionamiento pueden afectar tanto los costos de las empresas como las modalidades de contratación y la disponibilidad de trabajadores. Para una PyME, que suele contar con menor margen financiero y estructuras más reducidas, cualquier modificación en esas condiciones puede tener un impacto directo sobre la organización cotidiana y la capacidad de expandirse.

La referencia a la política cambiaria resulta igualmente relevante para las empresas que compran insumos del exterior, exportan o compiten con productos importados. Sin contar con precisiones adicionales en la información difundida, el señalamiento de Rapetti sugiere que el esquema vigente es analizado no solo por sus efectos sobre los precios, sino también por sus consecuencias sobre la actividad y la producción.

En particular, la industria aparece como uno de los sectores que requieren una mirada estratégica. Para las PyMEs industriales, la discusión no se limita a la evolución de la inflación: también involucra el acceso a insumos, la capacidad de sostener mercados, las condiciones de financiamiento y la posibilidad de planificar inversiones. Una estrategia productiva, en los términos planteados por el economista, debería considerar esas restricciones de manera integral.

Qué hacer ahora

Ante un escenario de actividad débil y señales de cambio en el mercado laboral, las empresas pueden priorizar una gestión prudente y basada en información actualizada. El objetivo no es anticipar decisiones de política económica, sino reducir la exposición de cada negocio frente a un contexto que, según la advertencia difundida, combina desafíos de demanda, producción y previsibilidad.

Algunas líneas de trabajo pueden ayudar a ordenar la gestión:

Revisar escenarios: elaborar proyecciones con distintos niveles de ventas, costos y disponibilidad de insumos permite detectar con anticipación los puntos de mayor vulnerabilidad.

Cuidar la liquidez: preservar el capital de trabajo y controlar los plazos de cobro y pago resulta central cuando la actividad no ofrece señales firmes de recuperación.

Analizar la estructura de costos: separar los gastos fijos de los variables facilita evaluar qué decisiones pueden postergarse y cuáles son indispensables para mantener la operación.

Seguir el mercado laboral: monitorear los cambios que afecten la contratación y la organización del trabajo ayuda a evitar decisiones improvisadas y a sostener una planificación responsable.

Evaluar la exposición cambiaria: las empresas vinculadas con importaciones o exportaciones deberían identificar cómo las variaciones del tipo de cambio pueden incidir en precios, márgenes y compromisos comerciales.

Consejo RadarPyME

La advertencia de Martín Rapetti invita a mirar la coyuntura más allá de la inflación. Para las PyMEs, el desafío consiste en administrar el presente sin perder capacidad de adaptación frente a posibles cambios en la actividad, el empleo y la política cambiaria. En ausencia de una estrategia productiva definida, contar con escenarios propios, información confiable y disciplina financiera puede marcar una diferencia decisiva.

La discusión sobre la industria también debería ser seguida de cerca por proveedores, comercios y empresas de servicios vinculadas a ese entramado. Incluso cuando una firma no pertenezca directamente al sector industrial, la evolución de sus clientes y proveedores puede transmitir rápidamente los efectos de una economía con bajo nivel de actividad. Por eso, la planificación y el monitoreo permanente siguen siendo herramientas centrales para atravesar el escenario señalado.


Fuente: Ámbito

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