Sturzenegger explicó la caída del empleo formal

Resumen

El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, reconoció la caída de los asalariados registrados y sostuvo que una de las causas es el avance del monotributo. Al mismo tiempo, destacó que el mercado laboral incorporó 500.000 puestos durante los últimos tres años. Sus declaraciones abren un debate sobre la composición del empleo y sobre los efectos que tienen los distintos regímenes de registración.

Impacto para las PyMEs

La explicación presentada por Sturzenegger vincula la disminución del empleo formal con un cambio en la modalidad bajo la cual algunas personas desarrollan su actividad. Según el ministro, parte de quienes anteriormente podían figurar como asalariados registrados ahora estarían encuadrados en el régimen simplificado. Por ese motivo, la baja de los trabajadores registrados no necesariamente representaría, en forma directa, una destrucción equivalente de puestos de trabajo.

Para las pequeñas y medianas empresas, esta discusión resulta relevante porque los datos laborales pueden mostrar realidades diferentes según el indicador utilizado. La evolución de los asalariados registrados, el número de monotributistas y la cantidad total de puestos son variables relacionadas, pero no idénticas. Analizarlas de manera aislada puede llevar a conclusiones incompletas sobre el nivel de actividad o la situación del mercado laboral.

El ministro destacó que, durante los últimos tres años, el mercado laboral sumó 500.000 puestos. Esa cifra fue utilizada para señalar que la dinámica general del empleo no se limita al comportamiento de los asalariados registrados. Sin embargo, la información disponible en la noticia no discrimina cuántos de esos puestos corresponden a cada modalidad ni permite establecer una evolución específica por sector, tamaño de empresa o región.

Para una PyME, la elección del régimen laboral y tributario implica evaluar obligaciones, costos y responsabilidades. El monotributo y el empleo asalariado registrado responden a situaciones diferentes y no son figuras intercambiables en todos los casos. La modalidad debe reflejar la relación económica real entre las partes, el grado de dependencia y la forma concreta en que se presta el trabajo.

Qué hacer ahora

Ante este escenario, las empresas pueden revisar su información interna y separar con claridad los datos de personal asalariado, contratistas y prestadores independientes. Esa clasificación permite interpretar mejor los cambios en la estructura de costos y evita comparar categorías que tienen características distintas.

  • Verificar que cada vínculo laboral esté encuadrado según la realidad de la prestación.

  • Revisar la documentación respaldatoria de contrataciones y servicios independientes.

  • Controlar periódicamente los costos asociados al empleo registrado y su impacto en la planificación financiera.

  • Seguir la evolución de los indicadores laborales sin tomar una única variable como diagnóstico definitivo.

También es conveniente que los responsables de administración consulten con profesionales especializados antes de modificar encuadramientos o formas de contratación. Un cambio motivado únicamente por una diferencia de costos puede generar contingencias si no coincide con las características reales del vínculo.

Consejo RadarPyME

La declaración de Sturzenegger pone el foco en una diferencia importante: la caída del empleo asalariado registrado y la evolución del total de puestos pueden moverse de manera distinta. Para las PyMEs, la prioridad debe ser contar con información precisa y actualizada sobre su estructura laboral, sin confundir una modalidad de registración con otra.

En lugar de tomar decisiones a partir de una cifra general, resulta recomendable analizar la composición de la dotación, el tipo de tareas, la continuidad de los servicios y las obligaciones que corresponden en cada caso. La formalidad debe estar respaldada por un encuadramiento coherente con la actividad efectivamente realizada. De ese modo, la empresa puede ordenar su planificación y reducir riesgos frente a futuras revisiones.


Fuente: Ámbito

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