Resumen ejecutivo
La Organización Meteorológica Mundial advirtió que el fenómeno de El Niño se está fortaleciendo con mayor rapidez de la prevista. El escenario podría generar lluvias intensas, crecidas de ríos e inundaciones en distintos puntos de Sudamérica. En Argentina, el centro y el noreste aparecen como las zonas con mayor exposición, mientras el Gobierno activa un plan de emergencia federal.
Impacto para las PyMEs
El avance de El Niño introduce un factor de riesgo adicional para empresas y comercios que dependen del normal funcionamiento de rutas, caminos, puertos, centros de distribución y redes de servicios. La combinación de precipitaciones intensas y posibles inundaciones puede afectar la llegada de insumos, la entrega de productos y el traslado de trabajadores.
Las PyMEs ubicadas en el centro y el noreste argentino deberían prestar especial atención a la evolución de los pronósticos. Una interrupción logística, incluso de corta duración, puede generar demoras en los pedidos, mayores costos de transporte, daños en depósitos o dificultades para cumplir compromisos comerciales.
El impacto también puede extenderse a la actividad agropecuaria, la industria alimentaria, el comercio minorista, la construcción y los servicios vinculados con el transporte. Sin embargo, la información difundida por la OMM no detalla todavía la magnitud concreta de los efectos para cada sector ni permite establecer un calendario preciso de eventos para cada región.
Para los empresarios, el principal desafío consiste en evitar que una eventual contingencia climática se transforme en una crisis operativa. La planificación anticipada puede ayudar a reducir la exposición, aunque las medidas necesarias dependerán de la ubicación, el tipo de actividad y el nivel de vulnerabilidad de cada establecimiento.
Qué hacer ahora
Las empresas pueden comenzar por revisar sus protocolos de emergencia y actualizar los contactos de proveedores, clientes, aseguradoras, servicios públicos y organismos locales. También resulta conveniente verificar el estado de techos, desagües, canaletas, accesos y áreas de almacenamiento, especialmente cuando existen antecedentes de anegamientos.
En materia de abastecimiento, es recomendable identificar los insumos críticos y evaluar alternativas de proveedores o rutas de entrega. Cuando la operación lo permita, contar con una planificación flexible puede facilitar la reorganización de compras, despachos y turnos ante eventuales interrupciones.
La revisión de pólizas y coberturas constituye otro paso relevante. Las PyMEs deberían confirmar qué daños contempla su seguro, cuáles son los procedimientos para denunciar un siniestro y qué documentación deben conservar. También es importante respaldar información contable, comercial y operativa fuera del establecimiento físico.
El seguimiento de los comunicados oficiales será clave. La advertencia de la OMM señala una tendencia regional, pero las decisiones operativas deben apoyarse en información actualizada de las autoridades nacionales, provinciales y municipales. La activación de un plan de emergencia federal indica que el fenómeno requiere coordinación entre distintos niveles del Estado.
Consejo RadarPyME
La recomendación para las PyMEs es incorporar el riesgo climático dentro de la gestión habitual y no esperar a que aparezca una alerta puntual. Un esquema sencillo puede incluir responsables definidos, canales de comunicación, prioridades de abastecimiento, alternativas logísticas y criterios para proteger al personal y los activos.
También conviene distinguir entre las acciones inmediatas y las inversiones de mayor plazo. Limpiar desagües, ordenar mercadería, revisar accesos y actualizar contactos son medidas de bajo costo que pueden ejecutarse rápidamente. En cambio, obras de infraestructura, mudanzas o cambios de proveedores requieren análisis financiero y operativo.
El fortalecimiento de El Niño no permite anticipar por sí solo pérdidas específicas para una empresa, pero sí justifica elevar el nivel de preparación. Para los empresarios argentinos, contar con información confiable y un plan básico de continuidad puede marcar la diferencia entre una interrupción administrable y una paralización prolongada.
Fuente: El Economista
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